Frágil – Océanos Expo: cuando el diseño se convierte en una herramienta de conciencia ambiental
- Oswaldo Zerega Garaycoa
- 26 ene
- 4 Min. de lectura
Entre mayo y junio de 2015, Ecuador fue escenario de una de las exposiciones fotográficas más relevantes dedicadas a la conservación marina: Frágil – Océanos Expo – Un mundo por proteger. No se trató únicamente de una muestra artística, sino de una experiencia cultural, educativa e institucional que logró conectar a miles de personas con la realidad —muchas veces invisible— de nuestros océanos.

La exposición se desarrolló en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), un espacio emblemático para la cultura en Guayaquil, y fue organizada por una articulación poco frecuente pero profundamente significativa: el Ministerio del Ambiente del Ecuador, el Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos y la organización internacional The Living Oceans. Tres actores distintos, unidos por un objetivo común: comunicar, sensibilizar y generar reflexión sobre la fragilidad de los ecosistemas marinos.
En ese contexto, fui contratado para asumir un reto que iba mucho más allá del diseño gráfico tradicional: traducir un mensaje ambiental complejo en un sistema visual coherente, emocional y eficaz, capaz de funcionar en múltiples formatos, audiencias y canales de difusión.
Diseñar para el Estado: comunicar con responsabilidad y alcance real
Trabajar para el Estado implica una responsabilidad particular. No se diseña solo para una marca o un cliente; se diseña para la ciudadanía. En el caso de Frágil – Océanos Expo, el desafío fue construir una identidad visual que respetara el carácter científico y ambiental del contenido, sin perder fuerza estética ni capacidad de atracción para públicos diversos.
Desde el inicio, el concepto “Frágil” marcó la línea narrativa de todo el proyecto. La palabra no se utilizó como un recurso decorativo, sino como una declaración conceptual: los océanos son vastos, poderosos y, al mismo tiempo, extremadamente vulnerables. Esa contradicción debía sentirse en cada pieza gráfica.
El sistema visual se construyó a partir de fotografías submarinas de alto impacto, combinadas con una tipografía sobria, elegante y legible, y una jerarquía clara de información. El diseño no debía competir con las imágenes, sino potenciarlas. Cada decisión gráfica respondía a una pregunta clave: ¿esto ayuda a que el mensaje llegue mejor?

Un sistema gráfico adaptable: del póster al espacio urbano
Uno de los grandes aciertos del proyecto fue concebir las piezas no como elementos aislados, sino como parte de un ecosistema de comunicación visual. El póster principal de la exposición fue diseñado desde el inicio para transformarse y adaptarse a múltiples soportes:
Flyers impresos y digitales
Vallas publicitarias de gran formato
Invitaciones institucionales y protocolares
Contenido para redes sociales
Artes para prensa y artículos editoriales
Brochures con la agenda completa de actividades
Roll ups, lonas y señalética dentro y fuera del MAAC
Este enfoque permitió mantener coherencia visual en todos los puntos de contacto con el público, algo fundamental en proyectos culturales de gran escala. El diseño no solo informaba, construía identidad y recordación.
Impacto real: miles de visitas y cobertura mediática
El resultado fue contundente. Frágil – Océanos Expo recibió miles de visitantes durante su permanencia en el MAAC y logró una importante cobertura en medios nacionales. La exposición se convirtió en un punto de encuentro entre arte, ciencia, educación y política pública.
Pero más allá de las cifras, el verdadero impacto estuvo en la experiencia del visitante. Familias, estudiantes, académicos y ciudadanos en general se enfrentaron a imágenes que no buscaban ser complacientes, sino reveladoras. El diseño gráfico cumplió su rol silencioso pero fundamental: guiar, contextualizar y amplificar el mensaje sin robar protagonismo al contenido.

El diseño como herramienta estratégica, no decorativa
Este proyecto reafirmó una convicción que ha guiado mi trabajo durante años: el diseño gráfico, cuando se entiende estratégicamente, es una herramienta de transformación. No se trata solo de “hacer piezas bonitas”, sino de resolver problemas de comunicación, especialmente en contextos donde el mensaje tiene un impacto social, cultural o institucional.
Diseñar para una exposición como Frágil implicó comprender el lenguaje del Estado, las necesidades de organismos internacionales, los tiempos institucionales y, al mismo tiempo, las expectativas del público. Ese equilibrio solo se logra con experiencia, criterio y una visión clara del rol del diseño en la sociedad.
Experiencia que se traduce en valor para marcas e instituciones
Hoy, a una década de distancia, Frágil – Océanos Expo sigue siendo un referente en mi trayectoria profesional. No solo por la magnitud del proyecto, sino porque representa una forma de trabajar: estratégica, responsable y orientada a resultados.
Esa misma metodología es la que aplico actualmente en proyectos de branding, comunicación visual, campañas de difusión, diseño editorial y contenido para medios digitales, tanto para instituciones como para empresas privadas que necesitan comunicar con claridad, coherencia y propósito.
Llamado a la acción
Si su empresa, institución u organización necesita comunicar un mensaje complejo, construir una identidad sólida o desarrollar piezas gráficas que funcionen de verdad —no solo visualmente, sino estratégicamente—, es momento de trabajar con criterio profesional y experiencia comprobada.
👉 Conversemos sobre su proyecto y construyamos una comunicación visual que genere impacto, coherencia y resultados reales.
El diseño, cuando se hace bien, no solo se ve. Se entiende, se recuerda y transforma.















